13 julio 2018

¿Qué nos hace confiar en otros?

Del artículo Brain Trust, de Antonio Damasio. Nature, Vol. 435|2 Junio 2005 

Michael Kosfeld y sus colegas consiguieron estudiantes en Zurich para jugar un juego serio. El juego
involucraba intercambios monetarios reales entre dos personas jugando los roles anónimos de 'inversor' y 'fiduciario'. Previamente, cada sujeto había recibido, vía un aerosol nasal, el neuropéptido oxitocina o un placebo inerte. Como grupo, los inversores que recibieron oxitocina exhibieron más confianza en el fiduciario anónimo que lo que la que exhibieron los inversores que recibieron el placebo. Dado que, al ser administrada por vía intranasal, la oxitocina atraviesa la barrera hematoencefálica hacia el sistema nervioso central, Kosfeld et al. (1) concluyeron que la oxitocina aumentaba el comportamiento de confianza; y dado que el spray de oxitocina no cambió el comportamiento de los fiduciarios, supusieron que la oxitocina solo aumenta la confianza, más no la fiabilidad de el fiduciario.
Este es un hallazgo notable, y para explicar su significado primero debemos decir una palabra sobre la confianza y sobre la oxitocina. Dadas las polaridades de recompensa y castigo que impregna la biología en varios niveles, la confianza es esencial para el funcionamiento normal de sociedades humanas. Quita la confianza y comprometes el amor, la amistad, el comercio y el liderazgo. Poco se sabe sobre la neurobiología de la confianza, aunque el fenómeno está comenzando a atraer la atención (2). En cuanto a la oxitocina, es un péptido pequeño, compuesto por nueve aminoácidos, que se produce principalmente en el hipotálamo, el controlador principal del cerebro de la regulación biológica, incluida la emoción. La oxitocina actúa en determinadas regiones del cuerpo (es mejor conocida por inducir el trabajo de parto y la lactancia) y en regiones cerebrales cuya función está asociada con comportamientos emocionales y sociales (la amígdala y el núcleo accumbens, por ejemplo); es decir, funciona tanto como hormona como neuromodulador, un tipo de neurotransmisor. En los animales, la oxitocina contribuye a los vínculos sociales, incluidos los vínculos entre hombres y mujeres después del apareamiento, la unión de la madre y el bebé después del parto y una variedad de comportamientos sexuales (3,4). Además de activar mecanismos de acción complejos y específicos, la oxitocina debe parte de su encanto a su capacidad de reducir selectivamente la resistencia natural que los animales tienen a la proximidad con otros, facilitando así lo que se conoce como "comportamiento de aproximación".
Teniendo en cuenta estos antecedentes, Kosfeld et al.(1) formularon la hipótesis, razonable y perceptivamente, de que la oxitocina podría estar involucrada en el comportamiento de confianza en los humanos. Después de todo, la confianza y el comportamiento de acercamiento están vinculados indeleblemente. Comúnmente describimos al niño que se acerca a los demás con facilidad como "confiado", y utilizamos descripciones comparables para animales en situaciones similares.
El hallazgo de Kosfeld y sus colegas respalda su hipótesis y abre el camino a una comprensión más rica de tal vez el nivel más complejo de las interacciones sociales humanas. Alguna vez comparé la oxitocina con una poción de amor, el elixir mágico que hace que Tristán se enamore de Isolda: agrega confianza a la mezcla, porque no hay amor sin confianza.
Kosfeld et al. (1) proporcionan una discusión interesante sobre los posibles mecanismos detrás de su hallazgo. Rechazan la posibilidad de que la oxitocina tenga un efecto positivo inespecífico en el comportamiento social, debido a su diferente influencia en los inversores y fideicomisarios. El acercamiento y la confianza posiblemente dominen el comportamiento de los inversores, y ahí es donde funciona la oxitocina, mientras que el comportamiento fiduciario está dominado por un principio de reciprocidad, para el cual la oxitocina parece irrelevante.
Kosfeld et al. (1) también rechazan la posibilidad de que la oxitocina simplemente reduzca la sensibilidad al riesgo, ya que en un experimento de control en el que los inversionistas sabían que el fideicomisario era una computadora, no asumieron ningún riesgo adicional. Los autores finalmente se conforman con un atractivo par de factores: que la oxitocina supera la aversión a la traición (que aplica solo a los inversores), y que esto se combina con los efectos de la recompensa que resultan del comportamiento de aproximación mejorado.
La importancia del estudio radica en lo que puede decirnos sobre las circunstancias no experimentales, cuando el equivalente de un inversionista es no oler oxitocina. ¿Qué ocurriría entonces? Primero, al percibir determinadas situaciones sociales, probablemente se produzca la liberación de oxitocina en regiones específicas del cerebro, es decir, al hacer una evaluación cognitiva de una situación, nuestro acervo genético y experiencias pasada, nos hacen desencadenar una serie de eventos neuronales que incluyen (pero no se limitan a) la liberación de oxitocina. En segundo lugar, la oxitocina modula la actividad de las redes neuronales cognitivas, lo que resulta en una mejora del comportamiento de confianza.
Todavía falta por dilucidar si este aumento de la confianza se consigue a través de un sesgo mayormente inconsciente (alterando la competencia de neuronas que representan variadas opciones de elección), o mediante un proceso consciente de deliberación, aunque la evidencia parece favorecer la primera posibilidad. Sin embargo, el procesamiento cognitivo de los eventos neuronales que provienen de las áreas asociadas con lo social y lo emocional son una parte importante de la explicación.
El hallazgo apunta a la participación crucial de los fenómenos emocionales en los procesos que van desde la cognición hasta el comportamiento. Los resultados de los autores abren posibilidades para investigar las condiciones en las que la confianza se ve disminuida, como en el autismo, o aumentado. Por ejemplo, pacientes con daño bilateral en la amígdala se acercan a extraños con inusual facilidad y no reconocen a los individuos poco confiables a quien la gente normal resueltamente evitaría (6). En este caso, el daño a la amígdala no permite la detección de una potencial amenaza causada por ciertos estímulos. Los niños con el síndrome de Williams, un raro trastorno genético, llegan a acercarse a los desconocidos sin miedo e indiscriminadamente (7). ¿Podría ser su alto nivel de confianza explicable por una excesiva liberación de oxitocina?
A algunos podría preocuparles la posibilidad de que los operadores políticos generosamente rocíen con oxitocina a las multitudes en los mítines de sus candidatos. El escenario parece estar demasiado cercano a ser realidad, y aquellos con tales miedos deben tener en cuenta que las técnicas actuales de comercialización -para productos políticos y de otro tipo- pueden ejercer sus efectos a través de la liberación natural de moléculas como la oxitocina en respuesta a estímulos bien diseñados. La alarma cívica ante la perspectiva de tales abusos debería haber comenzado mucho antes de este estudio, y los autores no pueden ser culpado por haberla generado. Ya sea que produzca beneficiosas aplicaciones biomédicas, o que puedan producirse abusos, Kosfeld et al. (1) han hecho una valiosa contribución a nuestra comprensión del papel de los neuromoduladores en el comportamiento humano que implica tomar una decisión.

Referencias:
1. Kosfeld, M., Heinrichs, M., Zak, P. J., Fischbacher, U. & Fehr, E. Nature 435, 673–676 (2005).
2. King-Casas, B. et al. Science 308, 78–83 (2005).
3. Carter, C. S. Psychoneuroendocrinology 23, 779–818 (1998).
4. Insel, T. R. & Shapiro, L. E. Proc. Natl Acad. Sci. USA 89, 5981–5985 (1992).
5. Damasio, A. R. Descartes’ Error: Emotion, Reason, and the Human Brain (Penguin, New York, 1994).
6. Adolphs, R. & Damasio, A. R. Nature 393, 470–474 (1998).

7. Doyle, T. F. et al. Am. J. Med. Genet. 124A, 263–273 (2004).

Traducido de:
Damasio A. (2005). Human behaviour: brain trust. Comment on Oxytocin increases trust in humans. Nature. Jun 2;435(7042):571-2. DOI: 10.1038/435571a

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