¿Murió el alma a manos de la ciencia? Por qué el debate entre Dawkins y Pinker sigue más vigente que nunca
Por: Rubén Carvajal
Revisando mis archivos, encontré este borrador que escribí en 2009. Al releerlo hoy, en 2026, me ha sorprendido lo extraordinariamente actual que sigue. En una era donde las interfaces cerebro-computadora (como Neuralink) y la inteligencia artificial desafían nuestra comprensión de la mente, la pregunta de si la ciencia "mata" el alma es más relevante que nunca. Lejos de despojarle de sentido, la neurociencia y la biología evolutiva nos ofrecen una nueva lente para apreciar el misterio de la existencia. A continuación, rescato este diálogo entre dos gigantes del pensamiento, Richard Dawkins y Steven Pinker, con algunas breves notas al pie para contextualizarlo en nuestro presente.
Richard Dawkins: El "Alma 1" y el "Alma 2"
Dawkins: El título de este debate mezcla dos conceptos diferentes sobre el alma. El primero y más antiguo, al que llamaré Alma 1, se refiere a una teoría muy particular sobre la vida, una en la que existe un algo inmaterial, un cierto principio vital no físico, un ánima, que daría vida al cuerpo. En lo que se refiere al Alma 1, la ciencia ya la ha matado o está en vías de hacerlo.
Pero hay otro significado para el alma, el Alma 2, según se desprende del diccionario Oxford: "El más alto desarrollo de las facultades mentales". En este sentido, la pregunta querría decir: ¿Está la ciencia matando la personalidad? ¿Está matando la sensibilidad estética, la sensibilidad artística, la creatividad? La respuesta a la pregunta de si la ciencia está matando al Alma 2 es un rotundo No. Todo lo contrario. En el caso del Alma 2, la ciencia no solo no mata al alma, sino que le permite al alma un constante y regocijante renacer.
Carl Sagan escribió, antes de morir: “¿Por qué es que no ha habido ni una sola religión importante que haya mirado a la ciencia y haya concluido que ‘¡Esto es mejor de lo que pensamos! ¡El universo es mucho más grande que lo que nuestros profetas dijeron, más magnífico, más sutil, más elegante!’?”
Mucha gente, a pesar de que admita incongruencias en la religión, sostiene que, a pesar de todo, las religiones le dan algo que la gente necesita. Dicen: "Anhelamos un significado más profundo a la vida, una comprensión más profunda, más imaginativa del misterio de la existencia". Las religiones no son ni imaginativas ni poéticas; al contrario, son limitadas, de mente corta y coartadoras de la imaginación, precisamente en lo que la ciencia es generosa.*
Desde luego, hay muchos problemas sin resolver y los científicos son los primeros en admitirlo. Hay aspectos de la conciencia subjetiva del ser humano que son profundamente misteriosos. Ni Steven Pinker ni yo podemos explicar la conciencia subjetiva, lo que los filósofos llaman qualia.
[Nota de 2026: La crítica frontal de Dawkins a la religión refleja su característico y provocador estilo. Sin embargo, su distinción entre el Alma 1 (el principio vital mágico) y el Alma 2 (la cumbre de la experiencia y creatividad humana) sigue siendo la mejor herramienta filosófica para este debate. Respecto a los "qualia", aunque hoy neurocientíficos como Anil Seth proponen que la conciencia es una "alucinación controlada" generada por el cerebro, el llamado "Problema Difícil de la Conciencia" (por qué se siente algo al tener una experiencia) sigue siendo la frontera final de la ciencia, conservando ese asombro que Dawkins defiende.]
Steven Pinker: La mente como entidad física
Pinker: Muchas clases de evidencia demuestran que la mente es una entidad en el mundo físico, parte de una cadena causal de acontecimientos físicos. Si envías una corriente eléctrica a través del cerebro, haces que la persona tenga una experiencia viva. Si una parte del cerebro muere debido a un coágulo de sangre o a una herida de bala, la persona puede perder su capacidad de ver, de pensar o de sentirse de cierta manera, y la personalidad entera puede cambiar.
La misma cosa sucede gradualmente cuando el cerebro acumula una proteína llamada beta-amiloide en la enfermedad trágica conocida como Alzheimer. La persona —el alma, si deseas— desaparece gradualmente mientras que el cerebro decae en este proceso físico. Sabemos que cada forma de actividad mental —cada emoción, cada pensamiento, cada percepción— emite las señales eléctricicas, magnéticas o metabólicas que pueden ser registradas por el tomógrafo de emisión de positrones, la resonancia magnética funcional y otras técnicas.
Sabemos que cuando el cerebro muere, la persona deja de existir. Considero un descubrimiento empírico significativo el que uno no pueda comunicarse con los muertos, y esa es evidencia excelente de que no existe el Alma 1, en el sentido de Richard.
Cada uno conviene que el ojo es un pedacito notable de la “ingeniería natural”, y eso se puede ahora explicar como producto de la selección natural más bien que como la obra de un diseñador cósmico. Pero el ojo por sí mismo es inútil, a menos que esté conectado con un cerebro. Comenzando con el ojo, tenemos una cadena de la causalidad que conduce al estudio de las facultades de la mente.
La reacción de la gente que aprende sobre estas nuevas ciencias es a veces de ambivalencia. El autor americano Tom Wolfe escribió un artículo llamado “Lo lamento, pero tu alma acaba de morir”, una mezcla de admiración y aprehensión sobre las fronteras de la neurología cognitiva y de la psicología evolutiva.
No puedo entender cómo algo que salga de un laboratorio, de un computador o del cuaderno de un teórico, pueda sustraernos lo que es el sentido de la vida, en el sentido del Alma 2 de la que habla Richard. ¿Para qué seguir viviendo si nuestras mentes son tan solo la actividad psicológica de nuestros cerebros? Bueno, para empezar, porque hay una belleza natural, y vale la pena apreciar el arte, las ideas éticas, el amor, criar niños, disfrutar de los amigos y descubrir cómo funciona el mundo. ¿Por qué tendría que depender todo lo bueno de la vida de que exista un fantasma dentro de la máquina?
[Nota de 2026: Es fascinante releer a Pinker hoy. Mencionaba la proteína beta-amiloide en el Alzheimer; aunque en la última década la neurología ha matizado esta hipótesis y el debate sobre las causas exactas de la enfermedad sigue abierto, el principio fundamental que señala Pinker se mantiene inalterable: la mente es inseparable de su sustrato biológico. Lo que Wolfe temía en 1996 al ver los escáneres cerebrales, hoy lo celebramos como una comprensión más profunda, íntima y maravillosa de nuestra propia humanidad.]
Conclusión: El "fantasma" no es necesario para encontrar sentido
Lo que Dawkins y Pinker nos recuerdan, tanto en 2009 como hoy, es que no necesitamos un "fantasma en la máquina" para que la vida tenga sentido. Entender que nuestra conciencia, nuestro amor y nuestra creatividad son el producto de la complejidad biológica y la evolución no los hace menos reales ni menos valiosos. Al contrario, saber que somos el universo experimentándose a sí mismo a través de redes neuronales es, en palabras de Carl Sagan, mucho más magnífico y poético que cualquier mito antiguo. El Alma 1 puede haber muerto, pero el Alma 2 está más viva que nunca.
Referencias y Lecturas Recomendadas
- El debate original: Extractos y traducción de Rubén Carvajal, basados en el Edge Question original. (Nota: El enlace original de Edge.org ha sido reestructurado).
- Anil Seth (2021): Ser tú: Una nueva ciencia de la conciencia (Being You: A New Science of Consciousness). Para los lectores que quieran profundizar en cómo la neurociencia moderna explica los "qualia" y la experiencia subjetiva sin recurrir al misticismo.
- Richard Dawkins & Steven Pinker: Ambos han seguido publicando extensamente sobre la evolución de la mente y la biología. Sus obras El gen egoísta / El espejismo de Dios (Dawkins) y Cómo funciona la mente / Los ángeles que llevamos dentro (Pinker) son lecturas obligatorias para profundizar en estas ideas.

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