10 julio 2014

El cerebro del paciente con trastorno bipolar le guía a tomar decisiones arriesgadas

Una investigación de científicos de las universidades de Manchester y Liverpool, en Reino Unido, ha demostrado que los circuitos del cerebro involucrados en buscar y vivir experiencias gratificantes están más fuertemente activados en personas con trastorno bipolar, guiándolas hacia apuestas más arriesgadas.
Este estudio, que se publicó este miércoles en la revista ‘Brain’, utilizó imágenes cerebrales para identificar las vías neuronales que son responsables de los síntomas de este trastorno. Sus resultados ayudarán a diseñar, evaluar y monitorear los tratamientos para el trastorno bipolar.
Los pacientes con trastorno bipolar experimentan episodios de depresión y manía (periodos de intensa emoción e irritabilidad que, a menudo, conducen a un comportamiento muy arriesgado) que se producen de manera imprevisible. Es una de las formas más graves y difíciles de tratar la enfermedad mental, asociada con una menor esperanza de vida, un alto riesgo de suicidio y deterioro a veces persistente del trabajo y las relaciones sociales.
The image shows an mri scan with the dorsal frontal cortex lit up in a bipolar patient.
El estudio, financiado por el ‘Medical Research Council’, se basa en las decisiones arriesgadas tomadas por pacientes bipolares. Los investigadores Liam Mason, Wael El-Deredy y Daniela Montaldi, de la Universidad de Manchester, en colaboración con Richard Bentall y Noreen O’Sullivan, de la Universidad de Liverpool, invitaron a los participantes a jugar a un juego de la ruleta en el que se hacen apuestas seguras o arriesgadas.
Los investigadores midieron la actividad cerebral mediante imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI, por sus siglas en inglés). Sus hallazgos revelaron un predominio del ‘centro del placer’ del cerebro que nos impulsa a buscar y perseguir recompensas, respondiendo a ellas de forma automática, antes de que surta efecto el conocimiento consciente.
Esta antigua área del cerebro, llamada núcleo accumbens, fue más fuertemente activada en personas con trastorno bipolar en comparación con un grupo control sano. Otra diferencia clave surgió en la corteza prefrontal, un área recientemente evolucionada del cerebro que se asocia con el pensamiento consciente.
Al igual que el director de una orquesta, este área nos da la capacidad de coordinar las diferentes unidades y los impulsos, como reprimir nuestros impulsos cuando se enfrentan con decisiones arriesgadas, permitiendo a la gente tomar decisiones que son menos inmediatamente gratificantes, pero mejor en el largo plazo.
Los investigadores encontraron que en los participantes de control, su corteza prefrontal los guió hacia apuestas seguras y lejos de conductas arriesgadas. En el caso de las personas con trastorno bipolar, la balanza se inclinó a la inversa: hacia una mayor actividad neuronal para las apuestas arriesgadas.
“Este estudio muestra cómo podemos utilizar las nuevas herramientas de la neurociencia para entender mejor los mecanismos psicológicos que conducen a un trastorno psiquiátrico que, hasta ahora, ha sido muy difícil de entender”, resalta el profesor Richard Bentall.
A ello, el doctor Liam Mason, que ahora trabaja en el Instituto de Psiquiatría de Londres, añade: “La comprensión de cómo funciona el cerebro para regular la consecución de los objetivos nos ayudará a diseñar, evaluar y monitorear mejores terapias para el trastorno bipolar”.


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