27 noviembre 2009

La mente es un espejo. ¿De qué forma los invidentes “ven” las acciones de los demás?

Por Mary Bates
10 de noviembre de 2009
Traducido por Lolimar Oropeza – Estudiante de Idiomas IUTAV

Hace diez años el descubrimiento de “neuronas espejo” en el cerebro de monos sacudió a la comunidad neurocientífica. Las neuronas espejo son células que se encienden cuando un mono lleva a cabo una tarea específica y cuando observa a otros realizar la misma tarea. Con la identificación de circuitos de igual comportamiento en células humanas, hubo mucha especulación acerca del papel que dichas neuronas jugarían en fenómenos tales como: la imitación, la adquisición del lenguaje, el aprendizaje por observación, la empatía y la teoría  de la mente.
Distintos grupos de investigación han observado indirectamente a través del uso de imágenes por resonancia magnética funcional (IRMf), la actividad de circuitos de neuronas espejo en humanos, esta tecnología permite a los científicos comparar los cambios del flujo sanguíneo en áreas específicas del cerebro, en particular el comportamiento y operaciones mentales. Los experimentos usando esta tecnología han demostrado que existe mayor activación en el sistema espejo humano cuando las personas observan movimientos con los cuales están familiarizados. Por ejemplo; Los bailarines profesionales presentaron mayor actividad en los circuitos espejo cuando observaron pasos de sus rutinas de baile en comparación con los movimientos de un tipo de baile distinto.
Estudios del sistema de espejo humano también han revelado que puede ser activado por acciones sonoras, en ausencia de alguna pista visual. Mientras que la evidencia sugiere que al escuchar, se pueden activar las neuronas espejo tanto como con al mirar. Aún no está claro si los estímulos auditivos evocan las imágenes visuales que luego el sistema espejo recluta. Estos estudios no determinaron si un sistema visual funcional era un prerrequisito necesario para el desarrollo del sistema espejo.

Emiliano Ricciardi y Pietro Pietrini junto a sus colegas de la Universidad de Pisa abordan directamente este tema en su reciente ensayo en la revista The Journal of  Neuroscience. Para determinar si el sistema espejo se desarrollaba de forma normal y funcional en individuos sin experiencia visual, este grupo de investigadores realizó IRMf a sujetos sin ningún impedimento visual y a personas con ceguera congénita, quienes nunca habían tenido una experiencia visual. El equipo de resonancia se encendía mientras las personas escuchaban los sonidos de diferentes acciones manuales (tales como cortar papel con una tijera, y martillar) y como control sonidos ambientales como una tormenta.  Además de esto, se les pidió que imitaran con sus manos las mismas acciones que habían escuchado mientras estaban en el equipo de resonancia. Las personas sin impedimento visual completaron una versión visual adicional de los estímulos en los cuales vieron movimientos de las acciones que se ejecutaron con las manos y realizaron las imitaciones.
Ricciardi Pietrini y sus colegas reportaron patrones similares de activación neuronal en individuos sin impedimentos visuales cuando escuchaban y miraban acciones con las cuales estaban familiarizados. En individuos con ceguera congénita reportaron activación neuronal al escuchar dichas acciones. En comparación con los sonidos ambientales, las acciones sonoras provocaron actividad cerebral en el córtex premotor, temporal y parietal, principalmente en el hemisferio izquierdo. Todas las personas mostraron actividad neuronal en el cortex motor, premotor y somatensorial, en ambos lados del cerebro cuando se ejecutaron las acciones de imitación. La región donde coinciden las áreas que fueron activadas al escuchar los sonidos y al imitarlos es identificada como el sistema espejo. En este caso el sistema espejo era un circuito cortical que incluyó las regiones premotor, temporal y parietal en el hemisferio izquierdo.
Al escuchar los sonidos ambientales no se activó el sistema de espejo en ninguno de los dos grupos estudiados, contrario a esto, ambos grupos presentaron incremento en la actividad neuronal espejo como respuesta a sonidos que le eran familiares. Los resultados de este estudio aclaran que la experiencia visual no es necesaria para el desarrollo y funcionamiento del sistema espejo. Las personas con ceguera congénita   mostraron activación de los circuitos espejo como respuesta a las acciones sonoras en las mismas áreas del cerebro que se activaron como respuesta a los estímulos tanto visuales como auditivos en personas sin impedimentos visuales. Los autores concluyen que el sistema espejo humano también puede desarrollarse sin estímulos visuales además de ser capaz de procesar información sobre acciones generadas por otras modalidades sensoriales.
En esencia, cuando las personas ciegas escuchan las acciones de otros, usan el mismo circuito de áreas corticales del cerebro que usan las personas sin problemas visuales  cuando observan tales acciones. Esto encaja en lo que ya sabemos sobre cómo algunas regiones del cerebro son usadas para diferentes propósitos por las personas invidentes. Por ejemplo; las personas con ceguera congénita dependen de las áreas en el cortex visual para adquirir información sobre la forma de un objeto, además deben usar otros sentidos como el tacto y el oído. Tal como Ricciardi, Pietrini y sus colegas señalaron, el reclutamiento de las áreas visuales del cerebro para el reconocimiento no visual en personas ciegas de nacimiento indica que no se requiere ni la experiencia visual ni la imagen visual para formar una representación abstracta de los objetos.

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